¿Se dispone de tratamientos para la EM ó MS? (Tema 13).

Esencias maravillosas

Aún no existe una cura para la MS, pero hay tratamientos para los ataques iniciales, medicamentos y terapias para mejorar los síntomas, y recientemente se desarrollaron medicamentos para retrasar el empeoramiento de la enfermedad. Estos nuevos medicamentos han demostrado que reducen el número y la severidad de las recaídas y que retardan la evolución a largo plazo de la MS.

Tratamientos para ataques

El tratamiento habitual de un ataque inicial de MS es inyectar dosis altas de un esteroide, como la metilprednisolona, por vía intravenosa (en la vena) durante el curso de 3 a 5 días. A veces puede estar seguido por dosis disminuidas gradualmente de esteroides orales.

Los esteroides intravenosos suprimen rápida y poderosamente al sistema inmunitario, y reducen la inflamación. Los estudios clínicos han demostrado que los medicamentos aceleran la recuperación.

La Academia Americana de Neurología recomienda usar el intercambio de plasma como tratamiento secundario de recrudecimientos severos de formas de MS con recaídas cuando la persona no tiene una buena respuesta a la metilprednisolona. El intercambio plasmático, también conocido como plasmaféresis, implica sacar sangre del cuerpo y retirar componentes del plasma sanguíneo que se piensa que son perjudiciales. El resto de la sangre, más el plasma de reemplazo, se vuelve a transfundir al cuerpo. No se ha demostrado que este tratamiento sea eficaz en la forma progresiva secundaria o progresiva crónica de la MS.

Tratamientos para ayudar a reducir la actividad y la evolución de la enfermedad

Durante los últimos 20 años, los investigadores han hecho grandes adelantos en el tratamiento de la MS debido al nuevo conocimiento sobre el sistema inmunitario y la capacidad de usar IRM para monitorear la MS en personas con la enfermedad. Como resultado, se ha encontrado que un número de terapias médicas reduce las recaídas en las personas con MS con recaída-remisión. Estos medicamentos se denominan medicamentos modificadores de la enfermedad.

Los investigadores han hecho grandes adelantos en los tratamientos de MS durante los últimos 20 años

Existe un debate entre los médicos sobre si comenzar con los medicamentos modificadores de la enfermedad al primer signo de MS o esperar hasta que el curso de la enfermedad se defina mejor. Por un lado, los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA) para tratar la MS funcionan mejor temprano en el curso de la enfermedad y funcionan mal, si lo hacen, más adelante en la fase progresiva de la enfermedad. Los estudios clínicos han demostrado convincentemente que retrasar el tratamiento, aún en el año o 2 que puede llevarle a las personas con MS tener un segundo ataque clínico, puede llevar a un aumento irreversible  en la discapacidad. Además, las personas que comienzan el tratamiento después de su primer ataque tienen menos lesiones cerebrales y menos recaídas con el tiempo.

Por otra parte, iniciar el tratamiento en las personas con un solo ataque y sin signos de lesiones de MS previas, antes de que se diagnostique la MS, presenta riesgos debido a que todos los medicamentos aprobados por la FDA para tratar la MS están asociados con algunos efectos secundarios. Por ello, la mejor estrategia es hacer un estudio diagnóstico detallado en el momento del primer ataque de MS. El estudio debe excluir todas las otras enfermedades que puedan imitar la MS para que el diagnóstico pueda determinarse con alta probabilidad. Las pruebas de diagnóstico pueden incluir una evaluación del líquido cefalorraquídeo y exámenes repetidos de IRM. Si tal estudio detallado no pudiera confirmar el diagnóstico de MS con certeza, podría ser prudente esperar antes de comenzar el tratamiento. Sin embargo, cada persona debiera hacerse una evaluación de seguimiento programada por su neurólogo/a 6 a 12 meses después de la evaluación de diagnóstico inicial, aún en ausencia de cualquier nuevo ataque de la enfermedad.

Idealmente, esta evaluación debe incluir un examen de IRM para ver si se han desarrollado nuevas lesiones de MS sin causar síntomas.

Hasta hace poco, parecía que una minoría de las personas con MS tenía una enfermedad muy leve o “MS benigna” y que nunca empeorarían o quedarían discapacitadas. Este grupo constituye el 10 a 20 por ciento de aquellos con MS. Los médicos estaban preocupados de exponer a esos pacientes con MS tan benigno a los efectos secundarios de los medicamentos para MS. Sin embargo, datos recientes del seguimiento a largo plazo de estos pacientes indica que después de  10 a 20 años, algunos de estos pacientes quedaron discapacitados. Por ello, la evidencia actual sustenta la discusión sobre el comienzo de la terapia temprano en todas las personas que padecen MS, siempre que el diagnóstico de MS haya sido investigado cuidadosamente y confirmado. Existe un pequeño grupo adicional de personas (aproximadamente 1 por ciento) cuyo curso evolucionará tan rápidamente que requerirá tratamiento y tal vez hasta  experimental.

Las terapias actuales aprobadas por la FDA para MS están previstas para modular o suprimir las reacciones inflamatorias de la enfermedad. Son las más eficaces para la MS con recaída-remisión en las etapas tempranas de la enfermedad. Estos tratamientos incluyen medicamentos inyectables con interferón beta. Los interferones son moléculas de señalización que regulan las células inmunitarias. Los efectos secundarios potenciales de los medicamentos con interferón beta incluyen síntomas parecidos a la gripe, como fiebre, escalofríos, dolores musculares, y fatiga, que generalmente desaparecen con la terapia continua. Algunas personas notarán una disminución en la eficacia de los medicamentos después de 18 a 24 meses de tratamiento debido al desarrollo de anticuerpos que neutralizan la eficacia de los medicamentos. Si la persona tiene recrudecimientos o síntomas de empeoramiento, los médicos pueden cambiar el tratamiento a medicamentos alternativos.

El acetato de glatiramer es otro medicamento inmunomodulador inyectable usado para MS. No es enteramente claro cómo funciona exactamente, pero la investigación ha demostrado que cambia el equilibrio de las células inmunitarias en el cuerpo.

Los efectos secundarios del acetato de glatiramer generalmente son leves, pero puede causar reacciones en la piel y reacciones alérgicas. Solamente está aprobado para las formas de MS con recaída.

El medicamento mitoxantrona, que se administra por vía intravenosa cuatro veces al año, ha sido aprobado para formas especialmente severas de recaída-remisión y MS progresiva secundaria. Ha sido asociado con el desarrollo de ciertos tipos de cánceres sanguíneos en hasta el 1 por ciento de las personas, al igual que con daño cardíaco. La mitoxantrona debe usarse como último recurso para tratar a las personas con una forma de MS que lleva a la pérdida rápida de la función y para quiénes otros tratamientos no detuvieron la enfermedad.

Natalizumab funciona evitando que las células del sistema inmunitario entren en el cerebro y la médula espinal. Se administra por vía intravenosa una vez al mes. Es un medicamento muy eficaz para muchas personas, pero se asocia con un aumento del riesgo de una infección viral potencialmente fatal del cerebro llamada leucoencefalopatía progresiva multifocal (LPM). Las personas que reciben natalizumab deben ser cuidadosamente monitoreadas para detectar síntomas de LPM, que incluyen cambios en la visión, el habla, y el equilibrio que no remiten como un ataque de MS. Por ello, natalizumab generalmente se recomienda solamente en las personas que no han respondido bien a las otras terapias aprobadas para MS o que no son capaces de tolerarlas. Otros efectos secundarios del tratamiento con natalizumab incluyen reacciones alérgicas e hipersensibilidad.

En 2010, la FDA aprobó fingolimod, el primer medicamento para MS que puede tomarse como píldora por boca, para tratar las formas de MS con recaída. El medicamento impide que los glóbulos blancos llamados linfocitos salgan de los nódulos linfáticos y entren en la sangre, el cerebro y la médula espinal. La disminución en el número de linfocitos en la sangre puede hacer que las personas que toman fingolimod sean más susceptibles a las infecciones. El medicamento también puede causar problemas en los ojos, la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Debido a esto, el medicamento debe administrarse en un consultorio médico la primera vez y el médico tratante debe evaluar la visión y la presión arterial del paciente durante un examen de seguimiento temprano. Se desconoce la frecuencia exacta de efectos secundarios raros (como infecciones severas) de fingolimod.

Medicamentos modificadores de la enfermedad

Marca registrada       Nombre genérico

Avonex                      interferón beta-1a

Betaseron                  interferón beta-1b

Rebif                          interferón beta-1a

Copaxone                  acetato de glatiramer

Tysabri                       natalizumab

Novantrone                mitoxantrona

Gilenya                       fingolimod

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