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Cómo actuar ante un brote en la esclerosis múltiple

Las personas con EM pueden sufrir un brote, es decir, un episodio de aparición de nuevos síntomas neurológicos como pueden ser la inestabilidad, problemas de vejiga que se acompañan de problemas motores o falta de fuerza o alteración del tacto que puede asociarse o no a dolor. Los brotes se producen a causa de la formación de una nueva lesión o desmielinización en el cerebro y/o la médula espinal. Las personas con EM notarán que se trata de un brote porque percibirán síntomas nuevos, que habitualmente duran más de 24 horas y que se pueden acompañar de síntomas similares a los que había presentado previamente.

Inestabilidad, problemas de vejiga, alteración del tacto, problemas de fuerza y hasta visión doble. Estos son algunos de los síntomas de la EM que pueden reaparecer en caso de sufrir un nuevo brote de la enfermedad. A continuación, se detalla cómo saber si se está experimentando, qué hacer en este caso y cómo actuar una vez superado el brote.

Típicamente los síntomas del brote aparecen de forma progresiva en pocas horas o días, persiten más allá de 24 horas y suelen durar de cuatro a seis semanas. Por consenso, deben de haber pasado al menos, 30 días desde el anterior episodio de empeoramiento neurológico para poder considerar que se trata de un nuevo brote.

Los síntomas que aparecieron durante un brote y se resolvieron, pueden reaparecer de nuevo de manera transitoria en el 80% de los pacientes. Esta reaparición está relacionada con un proceso febril o cuando el enfermo es sometido a altas temperaturas (síntomas “fantasma” o fenómeno de Uhthoff). Estos síntomas no se consideran como un nuevo brote aunque, cuando son muy intensos, se trate como tal.

Con bastante frecuencia pueden aparecer síntomas que van a durar de segundos a minutos. Son los llamados síntomas paroxísticos de la EM. Estos síntomas son alteraciones visuales, visión doble, vértigo, alteración en la articulación del lenguaje, contracciones de los músculos faciales o de las extremidades superiores, contracción mantenida de un grupo de músculos, movimientos anormales de las extremidades, sensación de “hormigueo” o “entumecimiento” en alguna parte del cuerpo, dolor en la cara (neuralgia del trigémino). La característica principal es la duración de no más de unos segundos a pocos minutos, repitiéndose con mucha frecuencia. El tratamiento sería diferente al de un brote. Dentro de estos síntomas paroxísticos entrarían las crisis epilépticas, cuya frecuencia de aparición en pacientes con EM es mayor que en los individuos que no sufren la enfermedad.

Hay algunas lesiones del SNC producidas por brotes de la enfermedad, que no van a tener manifestaciones clínicas. El que un paciente no refiera episodios de nuevos síntomas, no quiere decir que no haya un aumento de las lesiones desmielinizantes vistas por imagen por resonancia magnética (IRM). Más aún, hay personas a las que se les descubren lesiones desmielinizantes en el cerebro al realizarles una IRM encefálica solicitada por otra causa. Es lo que se denomina síndrome radiológicamente aislado. Todavía no está claro si estas personas van a seguir estando asintomáticas o en algún momento van a sufrir síntomas clínicos. En un estudio de autopsias se observó que hay muchos individuos con lesiones sugerentes de esclerosis múltiple y que a lo largo de sus vidas nunca se quejaron de síntomas neurológicos. Entre un 4 y un 10% de los familiares de primer grado (hermanos, hijos, etc.) de pacientes con EM van a tener estas lesiones en la IRM, indistinguibles de una EM y que se encuentran asintomáticos.

CÓMO ACTUAR ANTE UN BROTE

En el caso de que una persona con EM presente algunos de los anteriores síntomas y/o piense que puede estar sufriendo un nuevo brote, se recomienda que contacte con su neurólogo, le explique cómo se encuentra, qué síntomas está sufriendo y qué dificultades le causan. Seguramente, su médico le realizará algunas preguntas sobre otros síntomas que pueden empeorar los déficits neurológicos (como infecciones, entre otros) y si lo considera necesario, citará a la persona con EM de forma urgente o preferente en la consulta.

Cabe recordar que, habitualmente, los brotes de la EM, a pesar de que pueden ser muy molestos, no son una urgencia médica. En este sentido, no es obligatorio acudir por urgencias al centro de salud y/o hospital más cercano. De hecho, si los síntomas se lo permiten, siempre es mejor contactar con su equipo médico y/o enfermeras habituales, que conocerán su enfermedad y le prescribirán el tratamiento más adecuado. Es importante que el equipo encargado de cuidar de su EM esté informado de la aparición de nuevos brotes, sobre todo de cara a plantearse, en un futuro, un tratamiento a fondo para la enfermedad o un cambio de tratamiento si así se cree necesario.

EL TRATAMIENTO DE UN BROTE

Una vez confirmado que se trata de un brote, y según cada caso, los médicos informarán a la persona con EM de cómo tratar más adecuadamente estos nuevos síntomas:

Tratamiento farmacológico con corticosteroides: se trata de un antinflamatorio muy potente del que se recetarán dosis muy altas. El efecto de este tratamiento será el de reducir la inflamación y acortar, por tanto, la duración de los síntomas. A pesar de que se pueden prescribir por vía oral, la forma más habitual de administración es la endovenosa, en el Hospital de Día. En general, a causa de que la duración del tratamiento es corta (de 3 a 5 días), este tratamiento se suele tolerar bien, pero se deben tener en cuenta y conocer los posibles efectos secundarios que puede provocar, como alteraciones de carácter, palpitaciones, náuseas, mucha hambre, aumento de peso, dificultades para dormir, acné, inflamación de tobillos, gusto metálico (durante la infusión) o sofocos, entre otros.

– Tratamiento rehabilitador: la fisioterapia o rehabilitación forma parte del tratamiento del enfermo con EM. Antiguamente, en el momento del brote, se recomendaba reposar, pero cada vez se ve más conveniente empezar a realizar algún tipo de rehabilitación de forma precoz, especialmente cuando existen problemas motores asociados. Así, en ocasiones, el mismo neurólogo puede recomendar tratamiento con fisioterapia, terapia ocupacional, etc. Todo forma parte de la rehabilitación de la persona con EM y presenta muchos beneficios, haya esteroides o no.

– No seguir ningún tratamiento específico: ocasionalmente, sobre todo si los síntomas derivados del brote son leves o no provocan gran interferencia en las actividades de la vida diaria de la persona con EM, no se debe realizar un tratamiento específico para el brote. De hecho, los síntomas derivados del brote desaparecerán igualmente y la recuperación que realice la persona con EM del nuevo brote será la misma y sin tratamiento específico, a pesar de que si no se sigue ningún tipo de tratamiento, las molestias ocasionadas por el brote pueden durar más. Se trata de una decisión que se debe tomar junto con el resto de profesionales que traten a la persona con EM, es decir, su neurólogo y la enfermera de su centro especializado.

DESPUÉS DEL BROTE

Cabe tener en cuenta que la recuperación completa después de un brote puede llevar semanas o hasta meses. Además, es posible que algún síntoma no acabe de desaparecer completamente. En este caso, es necesario comunicarlo a los profesionales para que prescriban tratamientos como la fisioterapia, la rehabilitación o cierta medicación sintomática que ayude a mejorar los síntomas.

ESTAR PREPARADOS PARA LA APARICIÓN DE NUEVOS BROTES

Las personas con EM pueden sufrir un nuevo brote en cualquier momento, ya que estos son imprevisibles; los síntomas pueden afectar a cualquier parte del cuerpo. Por eso, tanto los enfermos de EM como las personas de su entorno deben estar preparados para que todo sea más fácil si se da esta situación.
De esta forma, tanto la persona con EM como sus familiares y amigos más cercanos deben saber cómo contactar con los médicos, enfermeros y neurólogos en caso necesario.

LOS ‘PSEUDOBROTES’, FALSAS ALARMAS

En ocasiones, las personas con EM pueden experimentar síntomas similares a los que aparecen cuando se produce un brote. Distintos factores que aumenten la temperatura corporal, como por ejemplo la fiebre, -causada por una infección de vejiga o un resfriado-, el aumento de temperatura después de un ejercicio intenso, o debido a elevadas temperaturas en el exterior, pueden producir o agravar estos síntomas. Si al disminuir la temperatura corporal los síntomas van desapareciendo no se trata de un brote, y por lo tanto, es una falsa alarma; si contrariamente, persisten más allá de 24 horas, es necesario avisar al médico, que valorará e indicará cómo proceder según lo relatado previamente.

Documento original en: http://www.mssociety.org.uk

Fuentes: fadema.org  y todoesclerosismultiple.com

7 pensamientos en “Cómo actuar ante un brote en la esclerosis múltiple”

  1. Hola Suso,
    me llamó la atención lo del fenómeno de Uhthoff y busqué información.
    Wilhelm Uhthoff fue un oftalmólogo del siglo XIX especializado en problemas de visión relacionados con el sistema nervioso central. Descubrió que las neuritis ópticas empeoraban después de realizar ejercicio físico. Este fenómeno lo describen como un bloqueo total o parcial de la transmisión de información a través de esas neuronas desmielinizadas (dañadas) ocasionadas por la elevación de la temperatura corporal, ya sea ésta provocada por factores externos (meses de verano, ducha de agua caliente) o internos (fiebre, ejercicio intenso).
    Un saludo

    1. Efectivamente como bien describes Francisco, consiste en el empeoramiento de los signos y síntomas ya existentes con pequeños aumentos de la temperatura.

      Los incrementos en la temperatura producen bloqueos transitorios en la conducción, al reducir la duración en el potencial de acción en el nodo previo al segmento desmielinizado . Las variaciones en la duración del potencial de acción son causadas por la diferencia en el coeficiente de temperatura para la activación e inactivación de los canales de sodio, siendo mayor para la inactivación.

      Y lo que poca gente sabe, es que los últimos estudios recientes,parece ser que en este fenómeno, también se encuentra implicado el óxido nítrico, cuya producción en los leucocitos, disminuye a menor temperatura por el aumento de noradrenalina plasmática, que a su vez reduce las citokinas proinflamatorias.

      Un saludo y gracias por escribir.

      Suso.

    1. Hola , encantado por la invitación, ya soy seguidor de tu blog. Estoy seguro que as a ayudar a muchas personas.Mucha suerte con el blog, me parece muy interesante.
      Un abrazo.Suso.

    1. Hola Lula, gracias por participar.

      Las alteraciones de la sensibilidad son uno de los síntomas más comunes en todas las etapas de la EM y su presentación es variable a lo largo de la enfermedad en un mismo paciente.
      Se ha determinado que un 45 % de los pacientes con EM presentan alteraciones de la sensibilidad en forma de sensaciones de pinchazos u hormigueo (parestesias) de miembros o del tronco.

      La sensibilidad se define como la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso para detectar a través de los cinco sentidos (oído, vista, olfato, gusto y tacto) las variaciones que provienen del medio externo y de nuestro cuerpo.
      Los sentidos nos informan del estado de las cosas que nos rodean y cada uno está especializado respecto a la clase de información que proporciona:
      – La vista, el tacto y el oído ofrecen información espacial en sus tres dimensiones además de otras características del entorno que nos rodea (colores, texturas, ondas sonoras….); el olfato y el gusto, en cambio, son sentidos químicos que proporcionan información sobre la composición de las cosas.
      – El tacto comprende la sensibilidad de la piel (sensibilidad al dolor, la presión y la temperatura), pero también la sensibilidad llamada cinestésica (sensibilidad originada en músculos, articulaciones o tendones que informa sobre el movimiento del cuerpo), la sensibilidad llamada orgánica (sensibilidad en los órganos internos) y la sensibilidad llamada laberíntica (la relacionada con el equilibrio).

      Espero haberte aclarado la duda.
      Un abrazo.Suso.

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