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El estrés y la esclerosis múltiple.¿Qué hacer?.

El estrés es una parte inevitable de la vida moderna, pero demasiado, puede ser devastador para su salud.

Una amplia investigación ha demostrado que el estrés desempeña un papel importante en la esclerosis múltiple, una enfermedad neurodegenerativa en la que se bloquea la comunicación del cerebro con el cuerpo, causando síntomas como la fatiga, entumecimiento, mareos y dolor. Aprender a lidiar con el estrés y las emociones de una manera saludable, puede ayudar a limitar los síntomas y permitir a los pacientes a vivir vidas más normales.

Existen varias definiciones sobre el estrés, pero todas coinciden en que se trata de una experiencia subjetiva que se produce cuando una persona considera que una situación o hecho que vive supera los recursos con los que cuenta y pone en peligro su bienestar personal. Vivir con esclerosis múltiple también genera estrés, principalmente porque la enfermedad genera una importante sensación de falta de control. Las personas con EM no deben evitarlo, sino cambiar el mecanismo de respuesta y no preocuparse en exceso por la gestión de este estrés.

Uno de los estudios anteriores sobre el papel del estrés en los diagnósticos de EM, fue publicado en la revista Psychosomatic Medicine revista en 1970. “Muchos de los estudiantes de esta enfermedad han expresado la impresión clínica de que el estrés emocional puede estar implicado de alguna manera en la génesis de la EM”, concluyó el estudio .

Numerosos estudios siguieron con resultados similares. En 1988, un estudio realizado en la Universidad de Colorado School of Medicine encontró que los pacientes con EM que experimentaron un evento muy estresante en su vida eran 3,7 veces más propensos a sufrir un ataque o exacerbación de la enfermedad .

Al año siguiente, el Journal of Neurology, Neurocirugía y Psiquiatría publicó un estudio que encontró, que las personas tenían mas probabilidades de haber experimentado un efecto adverso grave en los seis meses anteriores a la primera aparición de su sistema de EM.

Y una revisión de 20 estudios de EM de la revista British Medical Journal encontraron una asociación consistente entre los eventos estresantes de la vida y exacerbación de la EM.

Más recientemente, los investigadores publicaron un informe en el Europeo de Neurología que encontraron que los factores de estrés, pueden ser predictores de EM también. “Se encontraron diferencias significativas entre la EM y el grupo control en sus emociones y síntomas como la depresión, la ansiedad, obsesión, fobia, relación interpersonal tensa y trastorno de somatización negativos”, concluyó el estudio. “Los factores psicosociales están estrechamente asociados con el inicio de la EM y pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.”

Un estudio a gran escala realizado recientemente, estudió la influencia del estrés en la vida de 872 adultos y encontró que la forma de manejar la gente del estrés juega un papel decisorio, en cuánto tiempo viven en general. Las personas del estudio encontraron que mantuvieron una actitud positiva incluso en la cara de las situaciones de estrés mostraron menos signos de inflamación crónica.

Sin embargo, hay otro componente que puede ser pasado por alto en la aparición y exacerbación de la esclerosis múltiple: No es solo el estrés que precede a la enfermedad. La mayoría de los pacientes con EM ,, también informaron de un patrón de represión de sus propias emociones, haciendo caso omiso de la cólera o enfado y constantemente dando prioridad a la salud o las necesidades de los demás sobre su propio bienestar.

Al reprimir sus emociones,  se somete su cuerpo a un estrés crónico, probablemente sin siquiera darse cuenta.

“El estrés crónico es la activación de los mecanismos de estrés durante largos períodos de tiempo en que una persona está expuesta a factores de estrés a los que no puede escapar, ya sea porque no los reconoce, o porque no tiene control sobre ellos”.

Eso no quiere decir que las personas que sufren de EM u otras enfermedades deberían culparse por su desgracia, por no ser capaz de aprovechar sus emociones y comprender y dar prioridad a sus propias necesidades. Esa actitud es contraproducente. La enfermedad no es un castigo, sino una realidad fisiológica.

La lección es que limitar el estrés o encontrar formas saludables para procesar puede ser un salvavidas para evitar la esclerosis múltiple o el alivio de los síntomas en personas que ya  la tienen. Una intervención que ha demostrado ser muy impactante es la meditación consciente, cuando las personas se sientan en silencio y permiten que sus mentes se relajen.

Un estudio reciente del Kings College de Londres encontró que los pacientes con EM que tuvieron clases de meditación experimentado alivio de sus síntomas y menos angustia general. Los meditadores reportaron menor dolor, la fatiga, la ansiedad, la depresión y el impacto de la EM que en el grupo control que no hacía ningún trabajo de relajación.

“La efectividad de las terapias mente-cuerpo puede estar en su capacidad para facilitar la reducción del estrés, la relajación y mejora el estado de ánimo”, otro estudio observó la meditación “, que a su vez puede afectar el grado en que los factores psicosociales, pueden afectar negativamente la calidad de vida. ”

Hay muchos tipos de estrés, que no afectan a todo el mundo de la misma manera: el que se debe a hechos intrascendentes del día a día, como quedarse parado en un atasco, gestionar el presupuesto familiar o, incluso, consumir cafeína; el causado por episodios traumáticos, como un proceso de divorcio o de duelo; o el provocado por el ambiente general, como una crisis económica o una guerra. El diagnóstico de la esclerosis múltiple y convivir con la enfermedad también conllevan estrés.

Aunque hasta ahora no se ha encontrado ninguna evidencia de causa-efecto entre la esclerosis múltiple y el estrés, estudios recientes indican que la relación entre los acontecimientos vitales estresantes y las nuevas lesiones (detectadas gracias a resonancias magnéticas) es posible. Sin embargo, los afectados de EM creen que el mero hecho de sufrir estrés debido a la enfermedad puede ser el origen de un nuevo brote, y el resultado es un estrés innecesario por estar preocupado por la gestión del estrés.

En concreto, el estrés actúa para proteger el cuerpo de un sobre-estímulo, segregando compuestos químicos que hacen que la persona se mantenga en estado de alerta. La hormona principal que se segrega durante este proceso es el cortisol, un antiinflamatorio, y también otras derivadas de este, como la prednisona, que precisamente se usa a menudo para tratar los brotes de EM. Por tanto, el estrés no provoca los brotes, pero sí podría estar relacionado con la resolución del estrés, cuando los niveles de cortisona antiinflamatoria disminuyen en el cuerpo.

Por otra parte, los brotes de la EM pueden tener su origen en un desencadenante que actúa en el cuerpo con anterioridad al hecho de vivir un acontecimiento estresante. Estos procesos pueden cursar su desarrollo incluso durante meses y ser desactivados por el propio cuerpo, aunque en ocasiones sí llegan a convertirse en recaídas de la esclerosis múltiple.

La clave, sin embargo, es aprender a afrontar el estrés y no evitarlo. En este sentido, hay que tener en cuenta algunas cuestiones:

  • Los familiares o amigos a menudo esconden temas importantes que sí deberían hablar con la persona con EM, por miedo a estresarla o hacerla sentir mal. Se deben tratar y resolver estas cuestiones siempre.
  • A veces se aconseja a las personas con EM que dejen el trabajo para evitar el estrés laboral. Eliminar una de las actividades principales del día a día de una persona puede provocar que aumente aún más su nivel de estrés. En concreto, el 40 % de los casos de afectados de EM con depresión tiene que ver con la pérdida de función social de estas personas o por haber perdido actividad social general (ocio, círculo de amigos, etc.).

El ejercicio, el yoga, la meditación, relacionarse con otras personas, disfrutar de la naturaleza o cuidar de una mascota pueden ayudar a minimizar el impacto del estrés en el cuerpo de las personas con EM. También es una buena idea aprender y aplicar algunas técnicas de gestión del estrés:

1) Escaneo del cuerpo (ejercicio para realizar a diario):

  • Sentarse cómodamente y cerrar los ojos.
  • Comenzar a escanear mentalmente las sensaciones del cuerpo.
  • Poco a poco, desplazar la atención desde los dedos del pie a la cabeza.
  • Notar qué se siente en cada área del cuerpo. Si se nota algún tipo de tensión, inspirar de forma relajada y sacar esa tensión hacia fuera.
  • Realizar unas cuantas respiraciones profundas.
  • Estirar suavemente el cuerpo y abrir los ojos.

2) La “tetera” (ejercicio de respiración para realizar en situaciones de estrés extremo):

  • Sentarse correctamente en un lugar confortable.
  • Cerrar los ojos y centrar toda la atención en la respiración.
  • Dejar que todos los pensamientos y sensaciones negativas desaparezcan. Hay que centrarse en la respiración, en cómo el aire entra y sale del cuerpo. Se debe pensar que los pensamientos no deseados se van del cuerpo en cada exhalación.
  • A continuación, hay que imaginar que el cuerpo es una tetera llena de agua que se está calentando. El agua, que representa el estrés, llega hasta la cabeza.
  • Realizar una respiración profunda, con los ojos cerrados, y soltar el aliento lentamente, haciendo un silbido, como si la persona fuera una tetera que suelta el vapor de su interior. Imaginar que el agua fluye por todo el cuerpo y sale por los pies.
  • Repetir el proceso dos o tres veces y sentir cómo la tensión sale del cuerpo.

Es muy importante, para las personas con EM, optimizar cómo hacer frente al estrés para evitar generar más estrés y otros síntomas psicológicos. Cuando el afectado de esclerosis múltiple se sienta desbordado e incapaz de controlar el estrés, puede ser de gran utilidad trabajar con un profesional que le ayude a modificar sus estrategias para afrontarlo.

Fuentes: observatorioesclerosismultiple.com y reset.me

5 pensamientos en “El estrés y la esclerosis múltiple.¿Qué hacer?.”

  1. Para mi eres una mezcla del libro gordo de Petete con el reverso de mi neuróloga (que nunca informa de nada)😉

    Me gusta muchísimo esta entrada. 4 años empeñada en que el estrés, 2 largas situaciones traumáticas concretas, habían provocado mis 2 brotes, y todo el mundo llamándome loca. 4 años empeñada en que gracias a haber “controlado” mi respuesta al estrés y a “moderarlo” con mucho ejercicio no había vuelto a tener brotes, y casi me encierran.
    Y ahora leo tu entrada.

    Buenisima entrada, como todas las que he leído tuyas. Gracias por el blog.
    Un abrazo, Cleo

    1. Hola Cleo, muchas gracias por tus palabras. Me alegra que sea de utilidad la información.
      Esto, es lo anima a seguir compartiendo información, aportar “mi granito de arena” y ayudarnos en lo que se pueda entre todos.

      Gracias por escribir. Un abrazo.Suso.

  2. Hola Suso,
    un artículo documentadísimo del que te felicito una vez más. Pienso que son muchos los que creen que el estrés es el causante por él mismo de los brotes de EM cuando, como bien explicas, en realidad no es así.
    Un abrazo

    1. Hola Francisco, gracias por tu aportación.
      Se me ocurrió esta entrada, porque una persona con EM, me hizo la aseveración contraria, porque su neurólogo, según ella, le dijo que el estrés era la causa de sus brotes.
      Solo pretendo con la entrada, documentar en que me baso para mantener la teoría contraria ( esto no es dogma de fe) pero la evidencia científica parece afirmarlo.
      Como un sabio bien decía: “todo es relativo” y sobre todo, para mí todos deben ser libres en tus pensamientos y opiniones aunque sean contrarias a las tuyas, esa es la riqueza del conocimiento.
      Y otra que me gusta mucho, citado en su libro, por un gran escritor y médico, que puede que te “suene de algo”, es:
      “¿Quien es libre?
      El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus apetitos y desprecia los honores del mundo, que confía exclusivamente en si mismo y que ha redondeado y pulido las aristas de su carácter”.

      Un abrazo. Gracias por comentar. Suso.

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