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Lo que debes saber sobre el trasplante de células madre en la EM.

Los resultados de un estudio preliminar, indican que entre los pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR), el tratamiento con trasplante de células madre hematopoyéticas TPH ( trasplante de células madre de baja intensidad), se asoció con una mejoría en las medidas de discapacidad y calidad de vida, según un estudio en la edición del 20 de enero en la revista JAMA, con 145 pacientes con EM.

Por ello, en esta entrada se explicará de la manera más clara posible, en que consiste dicho trasplante y su utilidad.Espero que os sea de interés.

RESULTADOS DEL ESTUDIO SOBRE TRASPLANTE DE CÉLULAS MADRE HEMATOPOYETICAS (TPH) EN PACIENTES CON EM.

En una medición de la escala de la discapacidad (Expanded Disability Status Scale [EDSS] score), se observó una mejoría significativa en 41 pacientes (50 por ciento de los pacientes a prueba a los 2 años) y en 23 pacientes (64 por ciento de los pacientes a prueba a los 4 años).

El trasplante TPH, también se asoció con una mejoría en la función física, la función cognitiva y la calidad de vida. También hubo una reducción en otra medida de la gravedad de la enfermedad clínica, y del volumen de las lesiones cerebrales asociadas con la EM visualizadas en imágenes de resonancia magnética (MRI).Tras cuatro años del estudio, los pacientes estuvieron sin recaídas el 80 por ciento y el indice de  ausencia de la progresión de la enfermedad fue de un 87 por ciento.

En el análisis posterior del estudio, la puntuación EDSS no mejoró en los pacientes con EM secundaria progresiva o en aquellos con enfermedad de duración superior a 10 años.

Vamos a realizar un pequeño resumen, para saber en que consiste el trasplante de células madre:

¿QUÉ ES LA MÉDULA ÓSEA?

La médula ósea es un tejido compuesto por una mezcla de células que se encuentran en el interior de los huesos, formando lo que se denomina tejido hematopoyético, donde se producen las células que circulan en la sangre, es decir, las células rojas o hematíes, las células blancas o leucocitos y las plaquetas. Todas ellas proceden de la división y maduración de una célula precursora común que se denomina célula madre, la cual tiene la capacidad de autorenovación y diferenciación.

La médula ósea se puede obtener fácilmente, tiene la misma apariencia que la sangre y las células madre que contiene son capaces de seguir produciendo células hijas siendo fácilmente trasplantables.

¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLE LA MÉDULA ÓSEA?

La función principal de la médula ósea es la producción de los tres tipos de células encontradas en la sangre, los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas (hematopoyesis).

Las células rojas o hematíes contienen hemoglobina para el transporte de oxigeno y su disminución se denomina anemia.

Las células blancas o leucocitos son de varios tipos: los neutrófilos, cuya función principal es la ingestión y eliminación de distintos microorganismos como bacterias, virus u hongos; los linfocitos forman parte del sistema inmunitario de defensa, siendo más específicos porque distinguen lo propio de lo extraño, ayudándonos a combatir las infecciones.

Las plaquetas, por su parte, evitan las hemorragias al producir un tapón en el sitio de la lesión. Su disminución se conoce con el nombre de trombocitopenia.

¿PORQUÉ ES NECESARIO UN TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA?

El objetivo de un trasplante de médula ósea es curar muchas enfermedades y tipos de cáncer. Cuando la médula de una persona se daña o se destruye como consecuencia de una enfermedad o tratamientos intensos de radioterapia y/o quimioterapia, puede ser necesario un trasplante de médula ósea. Un trasplante de médula ósea puede utilizarse para:

1. Sustituir una médula ósea enferma que no funciona por una médula ósea sana y funcional.

2. Sustituir la médula ósea y restaurar su función normal después de que se hayan administrado altas dosis de quimioterapia y/o radioterapia para tratar un cáncer.

3. Sustituir la médula ósea por una médula ósea funcional y sana genéticamente para prevenir más daño como consecuencia de una enfermedad genética. Los riesgos y beneficios deben sopesarse cuando hable con su médico y con los médicos que se especializan en trasplantes de médula ósea antes del procedimiento.

¿CUALES SON LOS TIPOS DE TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA?

Podemos distinguir varios tipos de trasplante en función del tipo de donante, si es un hermano (trasplante alogénico), si es otro familiar (trasplante haploidéntico), si no es familiar del paciente (trasplante de donante no emparentado) o si es el propio paciente (trasplante autólogo).

También se pueden diferenciar según la procedencia de las células madre, si proceden de la médula (trasplante de médula ósea), si proceden de la sangre (trasplante de progenitores hematopoyéticos de sangre periférica), si proceden de la sangre del cordón umbilical de un bebé (trasplante de cordón umbilical).

¿EN QUE CONSISTE EL TIPO DE TRASPLANTE?

Se basa en la fácil trasplantabilidad del tejido hemopoyético. Consiste en la administración de altas dosis de quimioterapia y/o radioterapia, que elimina toda célula patológica del organismo o destruye la médula enferma para sustituirla por una sana. Se realiza a través de la infusión por vía sanguínea de las células madres o progenitores hematopoyéticos extraídos previamente. Es un proceso más sencillo que el trasplante de otros órganos, pues la médula es líquida y se introduce en el paciente por vía venosa.

¿CÓMO SE DONA MÉDULA ÓSEA?

Si el paciente tiene familiares directos (padres y hermanos) se les realiza un análisis de sangre, llamado tipaje HLA. Este análisis determina el tipo de proteínas que llevan en su superficie los leucocitos de los familiares. Cada hijo hereda la mitad del padre y la mitad de la madre, por lo que las probabilidades de que dos hermanos sean compatibles son sólo del 25%. En caso de no disponer de un donante hermano se puede realizar un trasplante autólogo o iniciar la búsqueda de un donante, siempre que el paciente cumpla unas características clínicas concretas.

La donación de médula ósea consiste, en la punción de las crestas iliacas (hueso de la cadera) mediante una aguja aspirativa y jeringas, extrayendo la cantidad suficiente del tejido hematopoyético para el trasplante, en el caso de la realización de un trasplante de médula ósea (TMO). Este procedimiento se realiza en quirófano bajo anestesia general o epidural y siempre en un hospital especializado, emplazado en la misma localidad o en la más cercana a la residencia del donante.

TRASPLANTE DE PROGENITORES HEMATOPOYÉTICOS (TPH)

Para el tratamiento de múltiples enfermedades de la sangre, es precisa la administración de altas dosis de quimioterapia y/o radioterapia (llamado régimen de acondicionamiento). Este tratamiento elimina las células anormales del organismo, pero también destruye células sanas de la médula ósea.

Para restaurar la función de la médula es necesario administrar células madre hematopoyéticas sanas (infusión), que ocupan de nuevo el espacio medular y permiten que la médula vuelva a producir células sanas. Este procedimiento es lo que conocemos como trasplante.

  Si se realiza un trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH), se realiza una técnica denominada aféresis, mediante la cual se separan los componentes de la sangre siendo seleccionados en nuestro caso las células madres que se encuentran a nivel sanguíneo, siendo el resto de componentes devueltos al torrente sanguíneo.

El procedimiento de la aféresis consiste en conectar por vía venosa a través de uno o dos accesos al donante o al paciente, a una máquina separadora de células sanguíneas (hematíes, plaquetas, plasma, leucocitos), mediante un equipo de bolsas y tubos de recolección estériles. Se coloca una vía venosa de salida en un brazo y otra de entrada en el otro. La máquina hace circular la sangre continuamente por un circuito que separa las células necesarias y devuelve el resto de los componentes sanguíneos por la otra vía. Este procedimiento se realiza en el Centro Regional de Transfusión Sanguínea (CRTS).

Para conseguir que circulen células madre, el donante recibe una inyección estimuladora de la médula unos días antes. Pueden necesitarse varias sesiones para recolectar suficientes células madre con el fin de asegurar el éxito del injerto receptor. El procedimiento es inocuo y no produce apenas efectos en el donante, que no necesita ingreso ni anestesia. Una vez que se han obtenido las células, se recoge en un medio anticoagulante, se filtra y se infunde por vía intravenosa; en algunos casos, se congela el producto y se le añade un conservante hasta que deba ser utilizada. Dicho conservante tiene un fuerte olor que algunos comparan con el ketchup o con el hierro, pudiendo generar sabores durante un tiempo después de la infusión de las células.

¿QUÉ FASES TIENE UN TRASPLANTE TPH?

  • Fase de acondicionamiento.

Comprende desde el día del ingreso hasta el día de la infusión de progenitores hematopoyéticos. Es la etapa del tratamiento de acondicionamiento. Éste consiste en la administración de quimioterapia y/o radioterapia, según proceda, para acondicionar o preparar la médula para la recepción de los progenitores, así como para la eliminación de las células cancerosas que persistan y para evitar el rechazo de las nuevas células por parte del receptor.

Además se administran tratamientos de soporte como hidratación con abundantes líquidos (sueros), medicamentos que contrarresten los efectos secundarios de los quimioterápicos o de la radioterapia, y tratamientos preventivos diversos. La duración de este periodo variará dependiendo de la enfermedad, del tipo de trasplante y del protocolo que se vaya a utilizar.

Los síntomas que pueden surgir en esta etapa son consecuencia de la toxicidad de la quimioterapia o radioterapia.

Puede aparecer vómitos, diarrea, fiebre, alteración en la percepción de los sabores, y aumento de la sensibilidad olfativa, aumento de la diuresis, la orina es muy abundante, debido al gran aporte de líquido endovenoso (sueros administrados en vena) que se aplican con los tratamientos. Los tratamientos con radioterapia pueden ocasionar eritema (enrojecimiento de la piel) y parotiditis (inflamación de las parótidas).

  • Infusión o trasplante.

Un día o dos tras la finalización del tratamiento quimioterápico y/o radioterápico, dependiendo del tipo de acondicionamiento que haya recibido, se llega al día de la infusión o día “0”.

Ante de la infusión se le administrará una premedicación. Con ella puede sentir sueño.

Los progenitores vienen en bolsas o jeringas .Tienen un color rojo (parecido a una bolsa de sangre) o amarillento y un olor característico muy persistente (en el caso de que hayan sido congeladas). Este olor es debido al conservante que se le pone a los progenitores (células madre) para su congelación, llamado DMSO.

El número de bolsas es diferente en cada persona. Depende de la superficie corporal, del número de progenitores que se haya recogido, de la fuente de los progenitores (los de sangre periférica se presentan en más volumen que los de médula o de sangre de cordón), o de si los progenitores han sido tratados antes de la infusión.

Cada bolsa se pasa en 10 minutos aproximadamente, pudiendo parar entre bolsa y bolsa el tiempo que sea necesario.

Durante la infusión se mantendrá el control de la TA (tensión arterial), PVC (presión venosa central), FC (frecuencia cardiaca) y Tª (temperatura). Puede aparecer hipertensión, hipotensión, bradicardia (pulso lento), taquicardia (pulso rápido), reacciones alérgicas al conservante (tos irritativa, sabor medicamentoso, molestias abdominales,…). Todo esto mejora aumentando el tiempo de descanso entre las bolsas. Después de la infusión es normal que la orina esté roja, debido a la hemoglobina liberada en la infusión tras la hemólisis (destrucción de hematíes) que se produce al descongelar los progenitores.

  • Periodo de aplasia.

Esta etapa es la que llamamos de aplasia, es decir las defensas descienden por debajo de los límites normales.

Tras el tratamiento de acondicionamiento la médula habrá dejado de crear células precursoras (células madre) de las diferentes células sanguíneas (hematíes, leucocitos y plaquetas), por lo que éstas irán bajando hasta llegar a los límites mínimos que se prevén en el trasplante. Los leucocitos (defensas) bajarán hasta llegar a 0, salvo en los trasplantes de intensidad reducida (Mini) que no siempre es así. Los hematíes bajan hasta cifras que inducirán a la necesidad de transfusiones, aunque no en todos los casos. Las plaquetas descenderán muy por debajo de las cifras normales, precisando en muchos de los casos, de transfusiones de plaquetas.

En este periodo puede aparecer:

– Anemia, causada por el descenso de los hematíes. Pueden causarle cansancio, palpitaciones, mareos o dolor de cabeza. Se administrarán transfusiones de hematíes mientras sea necesario.

– Riesgo de hemorragia. Motivado por la bajada de plaquetas. Se controlará con las transfusiones de plaquetas.

– Riesgo de infecciones. La falta de producción de células sanguíneas por parte de la médula, entre ellas los leucocitos, hace que el riesgo de infecciones sea mayor. La fiebre es el síntoma de ello. También puede estar provocada por la misma mucositis o las transfusiones de derivados sanguíneos.

– Alopecia. En estos días se inicia la caída del pelo en la mayoría de los pacientes.

– Trastornos hepáticos secundarios a la toxicidad de la quimioterapia/radioterapia u otros tratamientos. Se manifiestan con aumento de la bilirrubina (ictericia, se puede poner amarillo y las orinas son de color oscuro), y dolor abdominal.

– Vómitos. Suelen ir desapareciendo en esta etapa.

– Mucositis. La toxicidad de los tratamientos previos y la aplasia provocan una inflamación de la mucosa del aparato digestivo. Esto puede causar llagas en la boca, sequedad, inflamación de las encías, garganta, lengua, que originan dolor, dificultando la toma de alimentos. También pueden aparecer placas blancas ocasionadas por infecciones por hongos. Es muy importante la higiene y prevención de esto con enjuagues con colutorios y antifúngicos orales (tratamiento para los hongos).

– Diarrea. Motivada por la mucositis a nivel de intestino y también por la toxicidad de algunos tratamientos (quimioterapia, antibióticos, etc.).

– Anorexia. Durante este periodo es normal que pierda el apetito, en muchas ocasiones la ingesta de alimentos será nula. El dolor al ingerir alimentos, además del trastorno que se produce en la percepción del sabor y los efectos medicamentosos le provocan esta inapetencia. Siempre podrá contar con aportes alimenticios presentados de forma líquida que provee el Unidad Clínica de Nutrición y Dietética. Si esto se prolongara y fuera preciso, la nutrición se realizaría por vía endovenosa (igual que un suero pero con todos los nutrientes necesarios, grasas, azucares, proteínas, vitaminas, etc.).

  • Fase de injerto.

El tiempo que tardan los progenitores en anidar en la médula ósea e iniciar la producción de células depende del tipo de trasplante así como de la fuente de estos progenitores.

El tiempo que tarda un paciente en injertar depende de régimen de acondicionamiento y del tipo de trasplante. Será de unos 12-14 días aproximadamente desde la infusión en el caso del trasplante autólogo, 17-21 días en el caso del trasplante alogénico de médula ósea, 11-14 días en el caso del trasplante alogénico de sangre periférica y 25-40 días en el caso del trasplante de cordón.

De todas formas el prendimiento se comporta de manera muy particular en cada paciente pues depende también de múltiples factores personales, como por ejemplo los tratamientos previos al trasplante o durante el trasplante.

Espero que os sea de utilidad, para entender en qué consiste esta nueva terapia esperanzadora, que ya se está aplicando de forma experimental en la EM y que estoy seguro, dará grandes alegrías a tod@s. Un abrazo y nos vemos en la siguiente entrada.

Suso.

Para saber más sobre los trasplantes TPH en la EM: Aquí.

Fuente: Guía informativa de trasplante de médula ósea. Esteve.

 

7 pensamientos en “Lo que debes saber sobre el trasplante de células madre en la EM.”

    1. Hola Elizabet, este tratamiento se esta llevando a cabo de forma experimental en estudios de investigación, en donde participan hospitales de todo el mundo, para obtener y valorar los resultados.

      Gracias por escribir, un abrazo. Suso

    2. Elizabeth, yo tambien tengo eclerosis multiple remitente recurrente en fase 2, nuestro tipo de esclerosis no es cómoda pero es una de las más nobles y manejables médicamente, le comente a mi neurólogo del tratamiento de células madre y me dijo que es indicado médicamente solo para pacientes en fases más avanzadas, ya que es un tratamiento severo, primero obtener el donador, segundo reproducir las células madre necesarias para el trasplante, tercero QUIMIOTERAPIA para destruir nuestro sistema inmune, cuarto trasplante de las células madre reproducidas, todo este proceso me explico es largo puede llevar hasta un 1 año y el deterioro es severo.

      Si estás siendo tratada con copaxone, avonex o rebif, betaferon que son medicamentos de primer línea es posible que ya no te funcionen, como a mí y tengan que utilizar otro medicamento ya que nuestra enfermedad tiene 6 fases. Te Paso el nombre de mi neurologo esta en houston texas, md victor rivera, buscalo en internet y haz una cita.

  1. Hola Suso,

    Enhorabuena por el post y muchas gracias por compartirlo.

    Este tema de los transplantes de médula ósea lo he vivido muy de cerca con mi madre, que falleció hace cinco años y tenía mieloma múltiple. Es un proceso muy delicado, largo y difícil, con muchos riesgos asociados, y cuando hablamos de quimioterapia se dice muy rápido pero es realmente duro.

    En cuanto a su aplicación en la esclerosis múltiple a día de hoy yo lo veo como un último recurso para quienes no tienen tratamientos efectivos o para quienes se encuentran en un estado muy avanzado de la enfermedad y no tienen otras opciones. Todavía falta mucho por experimentar, pero siempre es bueno tener alternativas.

    A mi madre, que se aficionó a navegar por internet y buscaba informarse sobre su enfermedad (como hacemos todos), le hubiera gustado mucho leer tu entrada.

    Enhorabuena y gracias de nuevo.

    Un abrazo,

    Lidia

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